¡¿Qué hice?!

LXXXVI

Quisiera con todas mis fuerzas que eso de “trágame tierra” se hiciera realidad en este momento.

Ayer salí con Santiago y sus amigos. Todos son muy formalitos, todos muy niños bien. No es que no conozca a ese tipo de personas, no, pero era raro ser parte de ese grupo: abogados nice, de trajecito, niñas con tacones kilométricos y peinados perfectos (¿a quién me recuerdan?… ah, ¡a mí!) trabajando en cualquier cosa, complaciendo a sus “baby” y siendo realmente amables.

Me recuerdan a mí, es cierto, pero aquí una confesión extraña: nunca he estado en un grupo de “trajeados”. Que yo anduviera de glamour permanente no significaba trajes sastres y bolsas Chanel. ¿Se imagina a una periodista así? Yo no, porque, no quiero ser irrespetuosa, pero no muchas damas de nuestro gremio se distinguen por su forma impecable y con gusto al vestir. Yo sí. Al menos eso me han dejado los viajes.

Ya debrayé demasiado, el punto era la cena, no el lujo de las mujeres estas. Salimos a un restaurante al sur de la ciudad, en cierta calle empedrada con muchos árboles alrededor. Entre una cosa y otra, comenzaron a hablar… sí, de la “ex” de mi acompañante. Otra vez.

Sólo que esta vez en lugar de enojarme, me pegué mucho a él y no hice más que sonreír, echarle carreta a él… y tomar vino, mucho vino. En un momento, comencé a reírme mucho, entre una anécdota y otra, yo, la más cool.

Hasta que unas piernas laaargas se pararon junto a nosotros y un gran escote se colocó junto a la cara de Santiago.

– Creo que hablan de mí. ¡Me extrañan! – Era ELLA, la ex, la famosa, la operadamente perfecta. Se sentó en sus piernas y le dio un beso, en la mejilla.

Yo estaba helada, bueno, todos estábamos mudos. Santiago se paró y la llavó con él a un rincón. El silencio de la mesa era incomodísimo y yo, ya borracha, nada más sentía que todo me daba vueltas, pero sentía unas ganas incontrolables de reírme. Cuando voltié los vi besándose (soy un cliché de película), o bueno, ella besándolo. Un par de curiosos tomaban fotos con el celular y en mi mesa unos empezaban a secretearse con los otros, mientras me veían con cara de compasión.

¡alcohol, maldito alcohol!

No pude más, solté la carcajada y seguí riendo hasta que se me salieron las lágrimas, pero de la risa. Tenía que salir de ahí, así que tomé mis cosas, con poco control de mi cuerpo, les dije a todos que ahorita volvía, me di la media vuelta y me alejé.

Creo que todos pensaban que iba al baño, hasta… que me largué. Así como así, me marché del restaurante. Me subí a un taxi y huí.

Sólo alcancé a ver de lejos a Santiago, que salía del lugar para buscarme.

Hoy, mis teléfonos no están conectados. Para nadie.

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7 Respuestas a “¡¿Qué hice?!

  1. what?? obviamente Santiago pasara a la lista de los innombrables!

  2. no pues esto si es buen material para una novela…

    creo, que a pesar de todo… reirse es mejor que explotar en ataque de rabia o celos … u otras cosas…

    no se donde este parado Santiago ahora en tu mundo, pero yo creo que no fue él, el que comenzó el rollo…. (medio arrastradona la ex ¿no?)

    saludos y seguiré al pendiente del siguiente “capítulo” 🙂

  3. Puf que mal! suerte que estabas con algunas copas de más como para tomarlo a risa. Besos tía Elsa.

  4. Holaa que tal, mmmmm bueno no se jajaja estubo movido tu sabado entonces, yo fui a una boda a un pueblito algo aburrida la verdad pero muy bonita la iglesia, me encanto que hayas reido y me encanto que te hayas ido, me gustaria ponerme de tu parte, y lo estoy, lo que no entendi es el nombre del post ¿que hice?, y los signos de admiracion la verdad no le vi nada de malo que te fueras del lugar, si te sentias incomoda; el tipo puede pensar lo que quiera y pues parece que le va mejor estando solo contigo que en compañia, deberias de recapitular que es lo que le ves, y que es lo que quieres; todo se trata de ti, no te permitas ser victima es aburrido, y ya hay muchas, mira ahorita lo mejor seria meter al tipo a la congeladora, y te podria dar muchas razones pero la principal, que es conflictivo, y tu ya tienes suficientes con tus propios conflictos para que alguien te este provocando mas, vamos que necesitas apapacharte mas, tu decides que mereces, te mando un beso, que estes muy bien.

  5. rayos…
    uno escoge con quien estar no hace falta traje, mancuernilla y pelos alaciados perfectos. Yo daría por terminada la juerga con santiago… el romance o lo que sea que se llame

    creo que es momento de mirar para otro lado

    y no voltear es mejor que sentirse humillada.

  6. Pues sí… Karl, lo que sucede es que nunca me había ido así y menos borracha y riéndome.

    Pero se lo ganaron a pulso!!!! Y no me sentí humillada, sólo borracha y con muuucha flojera!!

    Saludos a todos!

  7. Oh por todos los cielos!!!!!!!

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