El poder de una peluca

CLXII

Hay veces en que de verdad no sé cómo puedo sobrevivir a tanta cosa, pero pasan días como el de ayer y el panorama se pone clarito.

Tuve una noche maravillosa, en la que las risas y la plática opacaron lo divertida que fue IronMan 2. Él se burlaba de lo mucho que como en el cine y de mis deducciones a la película. Pero lo que más le gustó fue que salí de mi casa con una peluca rubia platinada y así estuve todo el tiempo –aguantando el maldito calor−. Me veía y sonreía. “Estás loca”, era todo lo que podía decir.

Yo me sentía como niña traviesa y le propuse un trato: Esta noche no soy Luna sino tu asistente, como en la película.

Digamos que tuvo mucha suerte anoche y yo… lo dejé con ganas de más.

Pero hoy volví a ser castaña y él no puede dejar de verme y sonreír.

Me gusta tener el poder, oh, yeah!

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5 Respuestas a “El poder de una peluca

  1. eso es diversión!

  2. jajaja que divertido!! quiero una peluca rosaaa

  3. quiero ir al cine!!!!!, por desgracia el más cercano está dos horas de aquí. Que bueno que te hayas divertido.

  4. Las mujeres siempre, SIEMPRE tienen el control sólo que a veces nos ponemos tercos y ustedes ceden.

  5. Genial!
    Tengo 2 pelucas para disimular mi cabeza calva. Pero quiero una verde! Nunca la encontré cuando la necesité!!!

    Te visito para avisarte que vamos a celebrar con Amaranta. Me puedo quedar por una esquinita?
    Por lo regular no molesto mucho. Molesto muchísimo…

    Besos

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