Cuando no… pues no

CLXXIV

En esta historia no hay nombres, aunque todos adivinarán que se trata de Ara. Tengo una amiga que está comenzando a salir con cierto galán. Por su pasado tormentoso ha intentado mantenerse alejada, al menos emocionalmente.

Pero anoche decidió dejar esa distancia… En algún grupo de yoga escuché que somos producto de nuestros pensamientos y que nuestro subconsciente siempre nos dicta: “no te hagas guey”, “hazte guey”, “enférmate para evadir la situación”, “tu llanta se va a ponchar para que no llegues a tiempo y veas algo que temes”, etc. De esta forma vamos por la vida, evitando –a como dé lugar- cosas.

Con mi amiga no fue la excepción. Estaban en el apapacho total, una prenda junto al sillón, otra junto a la mesa, oscuridad total y un condón… que se rompe.

El nervio no podía ser más alto: por fin él estaba por “tomar el cuerpo” de esa mujer que lo ha obsesionado por las últimas semanas. Por fin ella había dicho: baaah, total, ¿qué tanto es tantito? Pero las circunstancias no ayudaban.

En el segundo intento el estrés estaba a todo (igual que ciertas partes anatómicas, hay que decir) y por el temblor de las manos el pequeño amigo de látex salió volando, proyectándose contra la pared y luego hacia el suelo. Nada higiénico.

¿Tengo que decir que ya no hubo un tercer intento?

Así pasa cuando… no tiene que pasar.

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3 Respuestas a “Cuando no… pues no

  1. No pero buenoo… cuando no te toca, ni aunque te pongas!!

  2. y asi se convierte entonces en una historia deprimente.

  3. A mí me parece comiquísima

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