Recuento de una boda, parte 1

CCXI

Lo mejor de ser la organizadora de la fiesta es que estás tan ocupada que ni siquiera notas que te aburres y muy pocos te preguntan que por qué te sientas sola o dónde está el misterioso hombre con el que sales.

La semana previa a la boda se me fue como agua; entre el trabajo nuevo y los últimos detalles casi olvido que no tenía pareja (y, obviamente, el drama de aquél sin nombre). Finalmente el día llegó. Tamara, mi hermanita, estaba casándose con un hombre por el que no está loca pero que le da la seguridad que siempre quiso y, algo, para mi sorpresa, que la hace más feliz: un hijo. “Que si el bebé esto, que si el bebé aquello”, Dios, a penas es un chícharo del tamaño de un botón y ya ha trastornado la vida de medio mundo.

Así que embarazadísima se puso su vestido ampón, estraples; un largo velo y se preparó para posar para las típicas fotos de los momentos antes de salir hacia la iglesia. Ahí, justo ahí, fue cuando me dio el bajón. Yo subía y bajaba ordenándole a todo mundo qué hacer, pidiéndole las tomas adecuadas al fotógrafo, aún con tubos en la cabeza (sí, tubos) y enfundada en pantuflas cómodas que combinaban horrorosamente con mi vestidos. Entonces Tamara dijo algo que me llegó al estómago, como una punzada, como dolor de úlcera sin remedio.

─Llamen a papá, ya estoy lista.

Inmediatamente se dio cuenta de que lo que acababa de gritar no tenía sentido, pero era tarde, el silencio se había apoderado de la sala y a mí me había tomado completita. Ese silencio me abrazó hasta el final del día… por fortuna existen las meseras incompetentes, los familiares borrachos, los banqueteros que te quieren ver la cara, los tacones que te matan a media fiesta y la tía a la que se le atora el cierre en medio del baño. Si no hubiera sido por ellos, esa noche hubiera sido realmente solitaria para mí, una Luna enmudecida.

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4 Respuestas a “Recuento de una boda, parte 1

  1. Definitivamente se sienten las ausencias en este tipo de eventos.

  2. te dije que me invitaras corazon asi no hubieras estado sola y hasta hubieramos bailado cachete con cachete

  3. ves si hubieras llevado a alguien a que hora hubieras atendido tanto pendiente? jeje

  4. ¿A poco no se siente bien padre andar ordene y ordene?.
    Creo que en momentos tan importantes como esos es cuando se sienten mas las ausencias… espero nos cuentes todo el chisme completito.

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