Archivo de la categoría: Caso de estudio

Nos cansamos…

Y nos cansamos, nos quejamos y no resolvemos nada.

Hasta que lo resolvemos.

Cansada, sí. Derrotada, no.

Arenas movedizas

CCIII

Hoy un hombre aprendió una finísima y básica lección en la relación hombre/mujer: nunca, pero nunca, se dice “sí, estás más repuestita” a una mujer.

Podrás decirle que qué mal que no haya leído tal libro, que es un hecho que no se sabe estacionar, que ESA araña no es tan grande, que no saltarán bichos de la coladera del baño si no se tapa por las noches, que es fatal con los mapas, que cuesta lo mismo bajar la tapa del escusado que subirla, que su mejor platillo son las poptarts de la mañana… todo eso podrás decirle, pero nunca deberás de burlarte del creciente bulto alrededor de su cintura a la vez que lo pellizcas y afirmas: “tenemos algo nuevo, ¿eh?” No, no es una broma graciosa.

Estas son arenas movedizas que nunca deberás pisar si no quieres hundirte en ellas, jalado por el gran peso de tu mujer que no te soltara hasta asfixiarte.

Aburrición vs ciberputería

CXCIII

13:50 horas.

 ¿Y si…?

Mejor me voy a bañar. En la tarde lo veré y no quiero encontrarme con él después de todo un día de sexo con desconocidos, ¡soy una persona decente! Aburridísima  pero decente.

Lí-mi-tes

CXCII

13:40 horas.

No, chat off. ¿¡qué se creen?! Tampoco soy una ciber casquivana. Una vez fue suficiente.

El hombre de Hierro

CLXI

No tengo ganas de hacer nada en la oficina. Ahora todos me tienen miedo y sé que están cuchicheando que cómo es posible que DiossecretariodelSecretario salga conmigo. Cómo son chismosos, hemos salido pocas veces.

Como no me gusta que hagan chisme de dónde no hay, vamos a ponerle remedio al asunto.

(Un minuto después)

−Díagame –contestó su línea privada

−Tengo un secreto que contarte: amo las películas de súper héroes. Como tengo una reputación que guardar, no lo hago público, así que tendrás que ser discreto.

Soltó una gran carcajada y yo seguí sin darle tiempo a nada.

−¿Cómo ves si me invitas a ver Iron Man en la noche? Puedes ir disfrazado si quieres.

Estas palabras son mágicas para un hombre: disfraz. Es como ponerles una película porno a sus ojos.

−Con la condición de que tú también te disfraces.

−Hecho.

Ahora sí, ¡tengan de qué hablar!